EL JARDÍN MATERNAL

 

El rol de la educadora

 

La educadora crea un lazo afectivo y profundo con el niño.  Se involucra en el descubrimiento de su mundo, acompañando y estimulando su desarrollo.  Juega, participa y está atenta a las necesidades de cada niño, organizando actividades pedagógicas que faciliten descubrimientos y aprendizajes múltiples.

Sabemos que el niño aprende y se va apropiando de la cultura desde sus primeros días y que la intervención de los adultos cercanos juega un papel fundamental en este sentido.

Cabe plantearnos si es aconsejable que un niño asista varias horas a la escuela desde que tiene meses de vida.  Esto no es necesariamente bueno o malo en tanto no se superpongan roles y no se confundan funciones.

La familia (sea cual fuere la configuración de ésta) es el primer lugar social y educativo que acompaña a un niño.  La familia educa, cuida, protege, alimenta y contiene.  En este sentido tiene un rol indelegable.

El Jardín acompaña en esta educación, la complementa, la enriquece, pero no cumple las funciones parentales paternas o maternas.  Éstas están a cargo de quienes conforman el hogar donde habita el niño y tienen responsabilidad, afecto y decisiones sobre éste. La escuela ofrece también adultos que cuidan y colaboran en la crianza pero desde el rol de enseñar.

 

Niveles

Bebés, Nivel 1 año (deambuladores) y Nivel dos años, son los tres grupos que integran el Jardín Maternal. 

Uno de los objetivos fundamentales es completar la educación familiar, en un ambiente de alegría, comprensión, estimulación y afectividad; acompañando el crecimiento integral del niño.

Se intenta favorecer la relación del niño con sus pares y los adultos, dándole oportunidad de descubrirse y descubrir el mundo que es inmenso ante sus ojos.  Su seguridad reposa en la presencia de los adultos que lo aman y lo cuidan.