EL PAPEL DEL JARDÍN DE INFANTES

 

Aunque los niños no concurran desde pequeños al Jardín Maternal es aconsejable que, a partir de los tres años, todos vayan al Jardín de Infantes.

Este cumple una función muy importante en el desarrollo del niño, ya que completa la acción educadora de la familia.  En el Jardín, los chicos aprenden a compartir con otros, a conocer sus posibilidades y limitaciones, enriquecen su lenguaje, incorporan hábitos, etc.  Y todo eso es sumamente beneficioso para su vida y su futuro desempeño en la escuela.

El objetivo del Jardín de Infantes es ofrecer al niño las oportunidades para que su desenvolvimiento se realice en plenitud; para que en un futuro pueda crear sus propios valores, formar juicios personales transformándose en un ser autónomo y con confianza en sí mismo.

Para ello se le ofrecen al niño situaciones que lo introduzcan a pensar, reflexionar, crear, criticar, participar y convivir; procesos realmente válidos que van a ser autoestructurantes para el resto de su vida y para que egrese del Jardín con la herramienta más valiosa que es aprender a aprender.

En la historia de la Educación Inicial en nuestro país, uno de los pilares fundamentales es la obra de Enriqueta Compte y Riqué que comenzó su labor hace más de un siglo, en una época en la que se incrementaba el trabajo de las madres y por lo tanto, la necesidad de atender institucionalmente durante algunas horas a sus hijos.  Pero además de esta vertiente social, que fue determinante para el surgimiento del primer Jardín de Infantes, no fue menor la preocupación por el aspecto pedagógico en sí mismo, que Compte y Riqué pudo analizar en sus lecturas de los principales referentes del momento y en las visitas a las instituciones europeas de avanzada.

Al haber articulado esas dos perspectivas -la social y la pedagógica- ya desde la fundación del primer Jardín de Infantes, se alcanzó un enfoque muldimensional que aún hoy sostiene con firmeza la educación preescolar en el país.